Es La habilidad de poder reconocer, deslindar y manipular los
sonidos que componen el lenguaje, es decir, la conciencia fonológica se
desarrolla con el ejercicio. Esta capacidad cognitiva, como cualquier otra
destreza de lectoescritura temprana, no es adquirida por los niños en forma
espontánea o automática. Es importante que la propuesta didáctica en la que
esté enmarcado su aprendizaje se desarrolle en un ámbito alfabetizador y que
siga una determinada secuencia, a modo de “escalera” por la cual los niños van
subiendo a medida que avanzan desde una comprensión limitada hacia otra mucho
más profunda de cómo funcionan los sonidos dentro de las palabras.
Bajo esta concepción se afirmaba que si el niño tenía buena
coordinación viso-motora, buena estructuración espacial y espacio-temporal,
buen esquema corporal, estaba lateralizado y tenía un C. I. normal no iba a
tener ningún problema en su acceso al aprendizaje de lectoescritura. Sin
embargo, se constata permanentemente en la experiencia cotidiana escolar y a
través de numerosas investigaciones, una correlación no positiva entre estas
habilidades existentes en un gran número de niños que de todos modos presentan
dificultades en dicho aprendizaje.
La neuropsicología cognitiva se ha ocupado de investigar y
explicar por qué para los niños es tan difícil aprender a leer y escribir, y
qué relación existe entre el lenguaje oral y el escrito, que puede dificultar
dichas adquisiciones. Las respuestas a esas cuestiones comienzan a buscarse en
los procesos lingüísticos. Estas dificultades se basan en que hablamos
articulando sílabas, pero escribimos fonema. El habla es un continuo en el que
resulta difícil deslindar segmentos, en cambio la escritura representa las
unidades fonológicas de la lengua: ya que las letras (grafemas) representan
fonemas (sonidos). Por lo tanto, las dificultades se presentan en el momento de
reconocer, identificar y deslindar estas unidades del lenguaje y poder
representarlas realizando la conversión del fonema en grafema. A partir de
estas conclusiones se da origen al concepto de conciencia fonológica.
La conciencia fonológica es considerada una habilidad
metalingüística definida como: “La reflexión dirigida a comprender que un
sonido o fonema está representado por un grafema o signo gráfico que a su vez,
si se lo combina con otro, forman unidades sonoras y escritas que permiten
construir una palabra que posee un determinado significado”.
Es la capacidad o habilidad que le posibilita a los niños reconocer, identificar, deslindar, manipular deliberadamente y obrar con los sonidos (fonemas) que componen a las palabras. La conciencia fonológica opera con el reconocimiento y el análisis de las unidades significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la información gráfica a una información verbal. Este proceso consiste en aprender a diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e indispensables para que las palabras adquieran significado. En el aprendizaje de la lectura, el desarrollo de la conciencia fonológica es como “un puente” entre las instrucciones del alfabetizador y el sistema cognitivo del niño, necesaria para poder comprender y realizar la correspondencia grafema-fonema.
Los niños pequeños tienen una conciencia escasa de los
sonidos del lenguaje. Oyen, perciben una secuencia continua de sonidos, pero no
son conscientes de que estos se pueden dividir en
palabras, (conciencia léxica), estas en sílabas (conciencia
silábica), y que estas últimas pueden estar formadas por uno o varios sonidos
(conciencia fonémica). Por conciencia fonológica entendemos tanto la toma de
conocimiento de los componentes silábicos y fonémicos del lenguaje oral (sílaba
/ fonema inicial, final, medios), como la adquisición de diversos procesos que
pueden efectuarse sobre el lenguaje oral, como: reconocer semejanzas y diferencias
fonológicas, segmentar las palabras, pronunciarlas omitiendo sílabas o fonemas
o agregándoles otros, articularlas a partir de secuencias fonéticas, efectuar
inversión de secuencias silábicas / fonémicas, manipular deliberadamente estos
componentes sonoros para formar nuevas palabras, etc.
El desarrollo de la conciencia fonológica en niños pequeños
no sólo favorece la comprensión de las relaciones entre fonemas y grafemas,
sino que les posibilita descubrir con mayor facilidad cómo los sonidos actúan o
se “comportan” dentro de las palabras. Es importante considerar el desarrollo
de esta capacidad cognitiva como un paso previo imprescindible antes de
comenzar la enseñanza formal del código alfabético.
El aprendizaje de la lectoescritura se debe fundamentar en
un desarrollo óptimo del lenguaje oral, tanto a nivel comprensivo como
expresivo y en potenciar el trabajo de habilidades lingüísticas y
metalingüísticas, las cuáles son uno de los pilares fundacionales en el acceso
a la lectura y a la escritura. Aprender a leer y a escribir requiere que el
niño comprenda la naturaleza sonora de las palabras, es decir, que éstas están
formadas por sonidos individuales, que debe distinguir como unidades separadas
y que se suceden en un orden temporal.
Pretender comenzar el aprendizaje del lenguaje escrito sin
apoyarse en el dominio previo del lenguaje oral es un contrasentido, ya que al
niño le resultará mucho más difícil integrar las significaciones del lenguaje
escrito sin referirlas a las palabras y a los fonemas del lenguaje hablado que
le sirven como soporte.
-Ganoza Lucero Mayra
-Barrientos Vera Carmen Rosa
-Vargas Mendoza Rosali
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- Tuyume Zegarra Nataly
-Castillo Castro Karen



